Una puerta de garaje que no cierra es molesta y además un riesgo de seguridad. Antes de llamar, unas revisiones rápidas te pueden ahorrar tiempo.
Empezá por los sensores de seguridad
La causa más común son los sensores de fotocélula cerca del piso. Si están desalineados, sucios o bloqueados, la puerta se revierte o no cierra. Limpiá los lentes, sacá cualquier obstáculo y asegurate de que ambos sensores apunten uno al otro con luces fijas (no parpadeando).

Otras causas comunes
Otros culpables: un límite de cierre mal ajustado, un resorte o cable roto, una obstrucción en el riel, un problema del control o del botón de pared, rodillos congelados o gastados, y rieles dañados. Si la puerta está pesada o cuelga torcida, dejá de usarla — eso apunta a un problema de resorte o cable que necesita reparación profesional.
Si las revisiones rápidas no lo resuelven, nuestros técnicos lo diagnostican y arreglan el mismo día en todo el metro de Denver — incluidas emergencias 24/7.
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Técnicos locales con licencia en Denver y el Front Range — servicio el mismo día, precio por adelantado.


